Son las cuatro de la mañana y Pili vuelve a casa. Viene del baile. Quién se lo iba a decir a ella. Casi a los cincuenta, y del baile. Y no vuelve sola, vuelve acompañada por este tío enorme, moreno, con esta sonrisa tan grande que parece el parabrisas de un coche. Resuenan sus tacones en la acera. Es una luz bonita la de las cuatro de la mañana, piensa en un segundo. Van abrazados y él le susurra algo al oído, pero Pili no se entera. No van en barca, mecidos por las olas, pero a ella se lo parece porque está levemente mareada.
León, que me mareo.
Mi amor, claro que estás mareada. Has bebido.
León, me lo he pasado muy bien.
Y yo, mi amor.
León, ¿me vas a clavar tus garras?
Sí, mi amor.
Clávame tus garras, León.
La luz tenue
Me muero si no escribo. Me muero si escribo.
viernes, junio 01, 2012
miércoles, mayo 30, 2012
COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (segundo A)
Nuri lee muchos libros de psicología, de esos de autoayuda que ponen ejemplos muy fáciles para que los entiendan hasta las personas que no pueden concentrarse durante un minuto en la misma idea. Gente de pensamiento disperso, como ella misma. Nuri, si quiere meditar sobre una idea, acaba pensando siempre en lo mismo: él y por qué la abandonó. Si quiere hacer un ejercicio de relajación y comenzar por los hombros y el cuello, como debe ser, acaba con tortícolis y tiene que tomarse una aspirina y dejar la relajación para otro día. Si quiere disfrutar de una actividad creativa, como le recomiendan en las páginas de esos libros en cuyas portadas figuran mariposas y paisajes con arco iris, empieza emborronando con las acuarelas y acaba haciendo un agujero en el papel y preguntándose por qué y por qué.
lunes, mayo 28, 2012
COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (primero D)
Ion estornuda y se suena los mocos. Está solo en la gasolinera en la que trabaja. Los surtidores parecen artilugios de otra galaxia, iluminados en medio de la oscuridad. En la madrugada hay pocos cliente. A veces se acercan a la cabina en la que él se encuentra algunas prostitutas que trabajan en el polígono industrial. Vienen en grupo y se ríen de él. Le ofrecen sus servicios. Eh, tú, gasolinero, le dicen. A veces son tiernas, sus movimientos lentos como cantos de sirenas salidas del fondo del mar, y otras exhiben una brutalidad inesperada, como de adolescentes malcriadas. Se llevan coca colas y chicles de los expositores, y casi siempre lo pagan. El jefe de Ion no las quiere cerca de la gasolinera, pero él poco puede hacer para espantarlas en medio de la madrugada. En cierta ocasión Ion tuvo que salir a defender a una de los ataques de un cliente atiborrado de coca. Gritó como un energúmeno en su idioma (en realidad estaba rezando a voces) y exhibió el palo de la fregona. Al final el tipo guardó la navaja, subió a su deportivo partiéndose de risa, derrapó un par de veces y se marchó.
viernes, mayo 25, 2012
COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (primero C)
A Paquita le gusta el señor Felipe, el vecino del Bajo A, tan formal. Quizás sea un poco mayor para ella, pero parece serio y ordenado. Va siempre tan limpio. A Paquita le encantaría ver el cajón de la ropa interior de ese hombre. Por sus calzoncillos les conoceréis. Además, siempre que se encuentran en el portal el señor Felipe le da los buenos días mirándola fijamente, como si además de los buenos días quisiera decirle otra cosa. Ella se demora un segundo, quizás dos, mira de reojo, antes de comenzar a subir la escalera con la bolsa de la compra. Mete la llave en la cerradura con la esperanza de escuchar otra palabra de ese hombre tan serio y que siempre aparenta estar de mal humor.
miércoles, mayo 23, 2012
COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (primero B)
Casimiro hace una pausa. Se afloja la corbata y se acerca a la maquina del café. Los balances están por los suelos, todos lo dicen junto a la máquina del café. No hay ventas, ni perspectivas. La esperanza de que la empresa sea absorbida por los holandeses. Que hagan una escabechina, pero que salven algo. A los últimos les dieron el finiquito antes de navidad, un viernes. A las ocho de la mañana el guarda tenía cerradas las puertas del vestíbulo. Hacía frío. Las baldosas brillaban, pulidas y relucientes. Alguien dijo que necesitaba un café. Bajó el jefe de personal y nombró a los miembros de una lista que llevaba en las manos. Pasaron de uno en uno a una salita. Los demás pudieron subir a trabajar. Casimiro se salvó. El guarda sonreía, acariciándose la porra.
lunes, mayo 21, 2012
COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (primero A)
Domingo al mediodía. Están en un bar y Mario echa cuentas. Cuatro parejas, ocho personas. Mínimo cuatro rondas; cada una de ocho consumiciones. Cada ronda, aproximadamente quince o veinte euros. Veinte euros en cerveza, vino o vermut. Veinte euros que tendrá que sacar de la cartera. Veinte euros que mañana, lunes, cuando vuelva a enviar currículos, darían para un par de kilos de carne. O para cuarenta barras de pan. O para unos cuantos kilos de fruta, pongamos diez de kiwis, o quince de plátanos, que ahora están de temporada. Veinte euros.
Hace tiempo que no ven a estos amigos. Marga está radiante. Pela un langostino, come una aceituna, bebe del vaso mojándose los labios. De vez en cuando ríe a carcajadas, como si pusiera unas comillas a la conversación, como si le diera un puntapié al lunes. La situación económica, la final de futbol, los niños y su educación. Veinte euros ahora que ya no cobra paro, veinte euros que dan para veinte litros de leche, veinte euros de currículos. Pon otra ronda, le dice Mario al camarero.
Hace tiempo que no ven a estos amigos. Marga está radiante. Pela un langostino, come una aceituna, bebe del vaso mojándose los labios. De vez en cuando ríe a carcajadas, como si pusiera unas comillas a la conversación, como si le diera un puntapié al lunes. La situación económica, la final de futbol, los niños y su educación. Veinte euros ahora que ya no cobra paro, veinte euros que dan para veinte litros de leche, veinte euros de currículos. Pon otra ronda, le dice Mario al camarero.
viernes, mayo 18, 2012
COMUNIDAD DE PROPIETARIOS (bajo B)
La señora Gladys sale a la calle cargada con una bolsa de Carrefour y recorre unos metros hasta llegar a los setos del jardín. Se oyen maullidos y al momento hay un montón de gatos restregándose entre sus piernas. Ella saca unas tarteras, las destapa y las coloca en el suelo.
* Aquí estoy, mis mininos.
Hay arroz, macarrones con tomate, bolitas de carne, un puré verde con maiz.
Los gatos se arremolinan a su alrededor. Con el movimiento lánguido de sus cuerpos sus cabezas parecen empequeñecerse; sus rabos se yerguen, sus cuerpos se estilizan, parecen no tener columna vertebral. Cada par de ojos mira sin agradecimiento.
* Negrito, quieto ahí. Tuerto, adelántate, que se lo comen todo. Duquesa, aprovecha.
Gladys se limpia las manos en la pechera. Los gatos se relamen. Gladys quiere que llegue pronto Facundo de la obra. Está deseándolo.
* Aquí estoy, mis mininos.
Hay arroz, macarrones con tomate, bolitas de carne, un puré verde con maiz.
Los gatos se arremolinan a su alrededor. Con el movimiento lánguido de sus cuerpos sus cabezas parecen empequeñecerse; sus rabos se yerguen, sus cuerpos se estilizan, parecen no tener columna vertebral. Cada par de ojos mira sin agradecimiento.
* Negrito, quieto ahí. Tuerto, adelántate, que se lo comen todo. Duquesa, aprovecha.
Gladys se limpia las manos en la pechera. Los gatos se relamen. Gladys quiere que llegue pronto Facundo de la obra. Está deseándolo.
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